martes, 3 de abril de 2012

La homosexualidad sigue provocando situaciones de acoso escolar.

Los seres humanos empiezan a percibir su sexualidad y a definir sus inclinaciones sexuales de forma natural "entre los 12 y los 16 años", pero en el caso de los niños y niñas homosexuales, este proceso "suele darse en la clandestinidad y, salvo excepciones, suele ser problemático" e incluye fases de depresión, sentimiento de culpa y soledad. Es la conclusión de Inmaculada Mujika, directora de Aldarte, el Centro de Atención a Gays, Lesbianas y Transexuales de Euskadi. 
Mujika es socióloga, psicóloga y autora de diversos trabajos, entre los que se encuentran una comparecencia sobre derechos sexuales ante la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, una "investigación sobre lesbianismo" gracias a una beca del Ararteko y un estudio sobre la inmigración de gays y lesbianas. Como cofundadora de Aldarte en 1994, ha conocido de cerca multitud de casos de chicos y chicas que han sufrido 'bullying' en clase por el mero hecho de ser homosexuales, "maltratos que generalmente son de tipo verbal o psicológico, y raramente se traducen en palizas o agresiones físicas". Algunos expertos afirman que "el cinco por ciento de los adolescentes se siente homosexual", aunque Mujika considera que ese porcentaje es "demasiado elevado" y afirma que "no existen estudios fiables al respecto". Según ella, "todavía son pocos los adolescentes que se atreven a dar el paso" y entre estos "el número de chicos es mayor que el de chicas". Basándose en su propia experiencia, estima que la edad media en la que un joven manifiesta su homosexualidad en público "se sitúa en torno a los 18 años".

Protocolo oficial para los casos de acoso escolar
Los que lo hacen antes, en la escuela o el instituto, suelen contárselo primero a sus amigos más íntimos, quienes, "por lo general, reaccionan bien y les ofrecen su apoyo". El acoso suele venir de la mano de algún compañero -"el típico 'matón' de la clase"-, y las chicas suelen sufrirlo "en menor medida que los chicos". En estos casos, los profesores y pedagogos desempeñan un papel fundamental para orientar a los adolescentes y ayudarles a superar sus miedos.
"El Departamento de Educación dispone de un protocolo oficial para los casos de acoso escolar y normalmente son los educadores los que nos llaman a nosotros para informarnos y ponernos en contacto con el alumno o la alumna que ha padecido 'bullying' por ser homosexual". Ya en Aldarte, los adolescentes reciben información y ayuda psicológica especializada, y se integran en grupos de apoyo "donde comparten sus experiencias con otras personas que han pasado por lo mismo". De este modo, comprenden que "no están solos".  
Inicialmente, la reacción familiar es de sorpresa: "Existe un primer 'shock', pero tras un proceso de adaptación acaban aceptándolo y apoyando al adolescente". En Aldarte también hay un grupo de apoyo para familiares donde "ponemos en contacto a los padres" u otros parientes, por lo que "muchos menores suelen acudir acompañados", algo que "les viene muy bien a todos".

Integración efectiva en las aulas
En cuanto a las posibles soluciones para este problema, Mujika considera que lo primordial ha de ser "la prevención" desde las edades más tempranas. La integración efectiva en las aulas de los chicos y chicas homosexuales debe basarse en "la concienciación, el respeto y la tolerancia" con todas las formas de sexualidad. Asimismo, los programas educativos deben invitar a la reflexión como la mejor manera "de abordar la diversidad". En este sentido, el currículum educativo incluye programas sobre educación y orientación sexual, pero estos son optativos, de modo que cada centro decide cuáles son los contenidos que imparte. No obstante, la directora de Aldarte ha constatado que "la inmensa mayoría de centros muestra la firme voluntad" de educar a sus estudiantes contra la intolerancia y de fomentar la igualdad entre todas las opciones sexuales. 
Según Mujika, en los últimos 30 años "se ha avanzado mucho" en los derechos y reivindicaciones de gays, lesbianas y transexuales. "Euskadi -afirma- está a la vanguardia". Después de tanto tiempo y esfuerzo, a ella le "gusta ser optimista", aunque es consciente de que "queda mucho camino por recorrer" y todavía ve "muy lejana" la igualdad plena. Hasta entonces, "habrá que seguir luchando". (FUENTE: VIDA SOLIDARIA).

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